miércoles, 7 de abril de 2010

Psicopedagogía y Deporte

Toda mi vida fui deportista, y me encontré con dificultades a superar, algunas logré sortearlas, pero otras me acompañaron durante todos los años que practiqué deporte a nivel competitivo, generándome algunas frustraciones.

Si bien se de la existencia de gente que trabaja desde la Psicopedagogía en Instituciones Deportivas, no es algo común, ni de fácil acceso.
Hoy leyendo páginas en internet, me tope con el siguiente artículo, del cual extraje algunos párrafos interesantes.
Se trata de una investigación a cargo de Marilin Contreras, Mariel Molina y Agostina Petracci, del Instituto Superior Juan XXIII de Bahía Blanca, donde se busca establecer una relación entre Psicopedagogía y Deporte, para generar nuevos ámbitos de desarrollo de los profesionales y para promover la integración de personas con capacidades diferentes.


“El deporte se volvió un gran negocio, y los que participan en él también, por eso no es extraño ver que el aumento del nivel de competitividad se encuentra en todas las edades. Según Gerardo Pagotto esa competitividad está fomentada y sostenida por el entorno familiar que la promueve. Por esta razón es muy difícil trabajar con niños y
adolescentes. Según el profesor es necesario revalorizar el aspecto educativo del deporte, para que pueda ser aprendido en todos los aspectos que lo conforman”...


Esto es una realidad, hoy en día muchos chicos son llevados a practicar deportes, especialmente fútbol y tenis, donde los que logran alcanzar un nivel de excelencia, obtienen contratos importantes con cifras abultadas. El chico deja de jugar a la pelota, porque se divierte, el deporte pasa a ser un pasaporte para él y su familia hacia la abundancia. Así vemos torneos de fútbol, donde los padres se pelean entre ellos, le gritan a técnicos y árbitros, e incluso a sus propios hijos por no rendir como ellos esperan.

“Uranga propone, desde el Club Dr. Sixto Laspiur, un proyecto basado en cuatro etapas. La primera de ellas hace referencia a la práctica deportiva, inserción de los niños en el mundo del fútbol. La segunda responde a un fin educativo, promueve el apoyo escolar, la enseñanza de inglés e informática. La tercera etapa pretende educar a los adolescentes en un oficio que les permita la inserción en el mundo laboral y llevar una vida digna. Por último, procura formar cooperativas de trabajo con aquellos jóvenes que logren aprender un oficio. Las dos últimas etapas no han podido ser llevadas a cabo aún debido a la falta de fondos. Este proyecto encuentra fundamento en la función formativa del deporte”...

Este proyecto, es un muy buen ejemplo, de todo lo que se podría hacer por los deportistas a “nivel persona”.
En otros países más desarrollados que el nuestro, los deportistas tienen sueldos mensuales, que les otorgan los clubes o entidades gubernamentales, que les permiten dedicarse exclusivamente al deporte; pero en nuestro país, además de entrenar, es necesario que se aliente a estudiar a los jóvenes deportistas o a buscar trabajo, ya que muy pocos consiguen vivir de su actividad deportiva, o esta posibilidad no es de por vida.
A nivel personal, puedo decir, que siempre busqué organizarme, para poder cumplir con el deporte y terminar mi carrera universitaria, pero tal vez, lo que se nos escapa a los deportistas, es que en la actualidad lo que se valora es la experiencia, y por conservarnos en el ámbito deportivo, solemos dejar de lado, oportunidades laborales, que a futuro podrían servirnos para obtener más fácilmente un trabajo estable.


“Las organizaciones deportivas deberían inspirar en sus miembros pautas de convivencias, buenas costumbres, formación de carácter, disciplina, aptitudes y actitudes, autocontrol, autonomía, respeto por sí mismos y por los demás, entre otras. De esta manera el sujeto tendría mayores herramientas para la toma de decisiones significativas dentro de los distintos ámbitos de su vida, en otras palabras, para poder ser y poder hacer”...

Hoy en día muchos valores que antes veía en los clubes, se han perdido, las familias participan poco, y no hay esa unión que antes reinaba. Los clubes solo pasan a ser un lugar donde ir a entrenar, no importando nada más.
Tampoco se encuentra en los chicos, o mismo en los padres, ese espíritu, de enseñarles a organizarse y a cumplir con las obligaciones escolares, los niños y jóvenes que realizan deportes de alto rendimiento, dejan relegado lo educativo, llevándose materias, repitiendo y hasta algunos dejan la escuela, para poder entrenar más horas.


“El psicopedagogo podría realizar diagnósticos con el fin de obtener una mirada holística de la persona. De esta manera aportaría información relevante para las adaptaciones de las actividades y además podría investigar sobre las diferentes patologías para poder promover el trabajo dentro del ámbito deportivo de la manera más correcta, precisa y objetiva para contribuir con la formación íntegra de la persona”...
“Podría desempeñarse como psicopedagogo institucional, encargándose de las relaciones entre los miembros de las organizaciones facilitando la comunicación, realizando capacitaciones para entrenadores que puedan promover en forma paralela el rendimiento deportivo y la formación de la persona como ser humano. Podría dar orientaciones que permitan trabajar la capacidad de autoconcepto de los actores del deporte, la confianza en sí mismos, el respeto por su cuerpo y por tanto el de los otros”...


Como deportista muchos llegamos a un momento dónde nos estancamos, hagamos lo que hagamos, las cosas no salen, y ahí empiezan las frustraciones.
Pero lo que habría que enseñarles tanto a deportistas, como técnicos, es que el deporte es un aprendizaje, y como todo aprendizaje, acarrea dificultades, ya sea por problemas físicos (falta de resistencia, fuerza, cansancio), por problemas anímicos que no permiten que uno este concentrado al 100% en la actividad y también por problemas de incompatibilidad de métodos de enseñanza.
La mayoría de los técnicos deportivos, tienen su propio método de enseñanza, el problema es que se intenta aplicar a todos los deportistas este mismo, y cada persona tiene su propia manera de aprender; lo que sirve para una, no tiene porque servir también para las demás, y acá es cuando aparecen las clásicas frases como por ejemplo: “Yo se lo digo 20 veces pero no lo entiende”.
Sería un enorme desafío, para los Psicopedagogos poder trabajar todos estos temas con los profesores, pero como decía al comenzar, es muy difícil ingresar a trabajar en este ámbito, porque sería una tarea muy ardua convencer a la gente que viene años y años trabajando de una forma que para ellos es la mejor, que lo ideal sería pensar en cada alumno como un ser individual, que necesita de una planificación y una metodología particular.


“El psicopedagogo en la organización deportiva también puede cumplir la función de prevenir, sostener y acompañar a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores. Es decir, actuar conformando entramados sociales que funcionen como redes que resguarden la integridad de todas y cada una de las personas. Otra tarea a realizar sería fortalecer los vínculos promoviendo la comunicación y en caso de conflictos actuar como mediador entre las partes, teniendo una mirada global de las generalidades que hacen a las organizaciones deportivas”...

Sería muy útil, en los tiempos que corren, que las instituciones deportivas contaran con profesionales, que no sólo ayudaran a sus deportistas a superarse en su actividad, sino también que los orientaran en temas de prevención (drogadicción, enfermedades, sexualidad, alcoholismo), orientación vocacional, inserción al mundo del trabajo, etc., pero para esto los clubes que no cuentan con grandes ingresos, deberían recibir ayuda por parte del gobierno o municipalidad, que pudiera solventar la actividad de los profesionales; y en los clubes de grandes ingresos, debería fomentarse un cambio de mentalidad, donde hubiera mayor preocupación por las personas y no tanto por lo que cotizan con su talento.

2 comentarios:

  1. CUANDO LA MOTIVACIÓN SE CONVIERTE EN PRESIÓN

    Siguiendo los aportes sobre psicología del deporte, llegue a redactar este breve artículo. Pero además de ellos, existe una relación con el deporte más allá de lo teórico, por relaciones familiares dentro de instituciones deportivas, en las cuales ellos desempeñan su función.
    Como dice la frase cotidiana: “Al final, todo viene de casa”. Y si de cierta manera todo nace de ella: el Amor, el Deseo, Las ganas, el Apoyo, etc.
    Pero el factor más importante que considero en este momento es “La Motivación”.
    Luego de haber pasado más de la mitad del transcurso de mi vida en ámbitos deportivos, llegue a preguntarme sobre el modo en el cual los padres (como espectadores del “juego”), intervenían en la manera en que los niños (jugadores) desempeñaban sus funciones.
    Es muy común oír en los encuentros deportivos de divisiones inferiores (como divisiones mayores), frases tales como: “oh…nunca vas a llegar a nada vos”, “Claro… Este juega porque su Papá es Presidente del Club”, “Y sí…Si es amargo como el padre”, etc.
    ¿Por qué Hablar de presión?: sabemos que “La presión es exigirle a otro más de lo que puede dar”.
    Ahora bien, si esta motivación se “convierte” en presión, el Niño al no lograr la satisfacción de hacer un buen trabajo dentro del campo, el desequilibrio en El, se vuelve fuerte, se desanima, se desalienta, sin disfrutar de lo que brinda “El Jugar”.
    Sabemos bien que en la actualidad cada vez son más los padres que por razones diferentes quieren que sus hijos jueguen al fútbol. Pero también sabemos que nos vamos olvidando “que siente el niño, como piensa, que sueña, si está o no haciendo lo que quiere, si el apoyo que se le brinda es en necesario”.
    Finalizando diría que: es muy fino el hilo que separa la Motivación de la Presión, pero somos nosotros los adultos responsables de lograr que esto no suceda, además debemos tomar a la institución deportiva como agente promotor de aprendizajes, no solo deportivos, sino relacionales en los cuales los Niños vuelcan sus historias pudiendo así lograr que un sábado o domingo se convierta en el día más feliz de sus vidas…

    NOS PREGUNTAMOS…
    ¿Seriamos capaces de no acompañar a nuestros hijos en este proceso? ¿Brindaríamos el apoyo necesario para lograr que las derrotas que se presenten se conviertan en aprendizajes? ¿Buscaríamos un espacio y nos haríamos un tiempo en acompañar a nuestros hijos a lugares que le generan alegría?...
    Y agrego una última pregunta: ¿motivamos a nuestros niños a que realicen deportes, sabiendo lo beneficioso que este es para su crecimiento no solo físico-psíquico, sino como sujeto que integra una sociedad en la cual las dinámicas relacionales son fundamentales?...


    Franco Bringas
    -Psicopedagogia del deporte-
    2012



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  2. Buen día Franco:

    A tu excelente artículo, agregaría el peligroso hecho de la naturalización de la presión.
    Es decir, tanto profesores, como padres, como los propios alumnos, terminan defendiendo y justificando la presión sin medida, cayendo en un círculo vicioso, ya que la presión genera una mayor angustia cuando no se puede rendir en la medida que los demás esperan, empeorando las condiciones de entrenamiento y por ende de los resultados deportivos.

    Creo que hay que motivar un diálogo abierto entre los diferentes actores, donde se tenga la libertad de expresar lo que le pasa al deportista como persona.

    Saludos, seguimos en contacto.
    Cecilia

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