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domingo, 25 de abril de 2010

Orientación Ocupacional



La Orientación Ocupacional es un proceso de descubrimiento y análisis de la personalidad, y de la identidad laboral.


Esta puede ser una actividad ideal para un Psicopedagogo, ya que lo que se busca es poder acercar a la persona (que se encuentra en un momento de incertidumbre, insatisfacción o cambio) a desentrañar su vínculo con el aprendizaje.

Porque el trabajo, como toda actividad requiere de un aprendizaje y es natural que surjan dificultades u obstáculos que interfieren en su desarrollo.

Las dificultades suelen nacer de la incompatibilidad entre el deseo de la persona y lo que realmente puede y debe hacer. Obviamente en todo este conflicto influye el contexto en el cuál esta inserto.


Se trata de que el sujeto pueda tomar conciencia de cuáles son sus fortalezas y debilidades, y de que desafíos esta dispuesto a afrontar, y cuáles son las verdaderas oportunidades que le ofrece la realidad circundante.

Junto a la ayuda del Profesional, puede analizar en qué áreas se sentiría más cómodo para desenvolverse y en cuáles serían más útiles sus conocimientos, habilidades y aptitudes.


Es importante, tener en cuenta que a la hora de formar nuestra Identidad Laboral influye: nuestra historia de vida con todas las elecciones que fuimos realizando, nuestro estilo de aprendizaje, nuestra manera de vincularnos con los demás, nuestro bagaje de conocimientos y experiencias previas, los valores que nos transmitieron en el seno de nuestra familia y especialmente la connotación que le damos a la palabra “éxito” y a la palabra “fracaso”.


No todos estamos preparados para afrontar todo tipo de trabajo, ya que cada uno a partir de lo nombrado anteriormente, vamos forjando una Identidad Laboral, totalmente individual y única. Entonces es necesario, que cada persona conozca sus limitaciones y sus puntos fuertes, para que puedan tomar decisiones basadas en lo que es realmente satisfactorio para ellos, o que por lo menos tengan conciencia, que esa labor, si bien no es su principal opción, puede ser un paso más, en el arduo camino hacia la realización profesional.

miércoles, 14 de abril de 2010

Hacer no solo Ser


Es muy común hoy en día encontrarnos con jóvenes que han pasado por muchas carreras, sin encontrar una que verdaderamente los enganche para poder finalizarla.

La mayoría de estos jóvenes se sienten frustrados, y algunos hasta llegan a pensar que no están capacitados para el estudio.

A partir de esto me viene a la memoria, la clásica pregunta, que seguramente todos escuchamos de chicos: “¿Qué querés ser cuando seas grande?”

Pero pensando en “ese ser”, nos olvidamos que va acompañado de “un hacer”.

Realizando un Curso de Formación en Orientación Vocacional, la profesora nos daba el ejemplo, de los chicos que querían cursar la carrera de Biólogos Marinos, porque les encantaban los animales de ese tipo de hábitat y porque habían visto fascinados, a los entrenadores estar en contacto con ellos en los diferentes acuarios a los que habían concurrido. Pero la realidad, es que en la carrera de biólogo las principales materias son física, química, y las diferentes ciencias duras, que no todos tendrían el agrado de cursar; y también la actividad del biólogo no es nadar con orcas, sino que su día de trabajo puede ser estar en tierra observando el comportamiento de las especies por horas, lo que requiere mucha paciencia y dedicación.

Así, es como vemos adolescentes, que se embarcan felices en una carrera de la cual tienen una visión deformada sobre cuáles van a ser sus funciones en el futuro o así mismo de lo que se van a encontrar en esos largos años de cursada, y cuando nada se parece a lo que imaginaron comienzan las dificultades y el posterior abandono.

Sería importante preguntarles: ¿Qué estás dispuesto hacer?” o hurgar más en la pregunta ¿Qué querés ser?, es decir, pedirles que nos expliquen qué es para él “ser tal profesional” en un futuro, o cómo piensa que va a ser el camino para conseguirlo. Así vamos a poder ayudarlos a confrontar lo que ellos piensan, con lo que en realidad se van a encontrar.

La elección va a ser de ellos obviamente, pero al menos van a tener en claro que opciones les plantea esa carrera, ya sea a nivel cursada (con qué materias se va a encontrar, con qué tipo de prácticas, cuál es el ambiente, en dónde se puede realizarla), cómo cuando esté recibido (en cuáles ámbitos va a poder desenvolverse, si hay amplia demanda de profesionales de ese rubro, etc.).

Otra variable a tener en cuenta, y que no debe ser olvidada, es el “Tener”, esta siempre va a estar en relación con ese “Hacer” y “Ser”, cuántas veces no se eligen carreras, porque ya se supone que con ellas no se va a TENER… éxito, fama, dinero, lujos o cualquier otro objeto de deseo; también muchos eligen carreras por obtener estas cosas y terminan dándose cuenta que es demasiado sacrificio, porque realmente no les gusta.

Y es importante mostrarles que el haberse equivocado, no es algo irreparable, es un paso más en el proceso de aprendizaje, en esta construcción de la vocación. En todos los aspectos de la vida, nos encontramos con dudas o dificultades a resolver y nadie tiene las respuestas correctas para todo, pero en el tema de estudios, nunca es tarde para volver a empezar, y hoy en día hay muchas ofertas de cursos o especializaciones que pueden permitirnos cambiar de área, sin la necesidad de empezar desde cero.

lunes, 12 de abril de 2010

Los Jóvenes y la falta de Oportunidades



Leyendo en Internet me encontré con esta nota del Diario Clarín del 13 de marzo de 2010:

Jóvenes, educados y sin empleo.

Por: Jean Maninat
Fuente: DIRECTOR REGIONAL DE LA OIT PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE

“Hay 7 millones de jóvenes entre 15 y 24 años que no logran ocuparse en los mercados laborales de América Latina. Entre quienes no consiguen trabajo cunde el desaliento, y aquellos que sí cuentan con un empleo, en general lo ejercen en condiciones de informalidad, sin protección ni perspectivas.

Estamos ante una paradoja: estos jóvenes forman parte de la generación más educada que hayamos tenido, un buen porcentaje de ellos ha ido a la universidad y tienen lógicas expectativas sobre su futuro en el mundo del trabajo.

El empleo de los jóvenes es un desafío político, porque cuando esas expectativas se traducen en desaliento y frustración, se hace más difícil la estabilidad de nuestras sociedades. Imaginemos un joven que vota en situación de desempleado y que años después sigue aún sin conseguir trabajo. ¿Cómo afecta esto su vinculación con la democracia?

Por si fuera poco, los jóvenes han sido el grupo más golpeado por la crisis del empleo del año pasado. Indicadores recopilados por la OIT revelan que en 2009 su tasa de desempleo aumentó más que la de los adultos, mientras disminuyó su participación en los mercados laborales, lo que se atribuye en gran parte al desaliento. Se estima que más de 600.000 jóvenes engrosaron las filas del desempleo a causa de la crisis.

En América Latina y el Caribe hay 104 millones de jóvenes que enfrentan el siguiente panorama: 34% sólo estudia; 33% sólo trabaja; 13% estudia y trabaja y 20%, no estudia ni trabaja. Se sabe que la tasa de desempleo de los jóvenes duplica la tasa general y triplica la de los adultos, una realidad global que trasciende el espacio latinoamericano.

Es práctica habitual que sean los primeros en perder su empleo en tiempos de crisis, y los últimos en volver a trabajar cuando llega la recuperación. Sin contar que son considerados mano de obra barata, y esto suele sumirlos en condiciones laborales precarias.

Por todo esto urge colocar los planes de promoción del trabajo decente para los jóvenes como parte integral de las políticas públicas.”



Esta nota, me llega muy de cerca, soy parte del grupo de jóvenes, que tenemos alrededor de 26 años, y que nos hemos dedicado a terminar nuestra carrera, con la ilusión que al tener el título en mano, nos fuera más fácil acceder al mundo del trabajo.

Pero en lugar de eso, nos topamos con una realidad, que nos desmoraliza y nos frustra día a día. Por mi parte no tengo exigencias de sueldos altos, sino tan sólo busco acceder al sistema, pero cada vez encuentro más avisos que me excluyen, no sólo se buscan jóvenes de 20 a 23 años, sino que también se pide que tengan más de dos años de experiencia, que residan en una determinada zona y para peor últimamente muchos aparecen con leyendas como: sexo masculino excluyente.

Es deprimente, no sólo no tener trabajo, sino él ni siquiera llegar a una entrevista, porque ya el aviso, te está indicando que no sos lo que buscan.

Mi pregunta es: ¿Cómo voy a tener experiencia, si no me dan la oportunidad de empezar a obtenerla?

Sería interesante que tuvieran en cuenta, las ganas que uno demuestra por ingresar, por aprender, por superarse y por aplicar todos esos conocimientos que obtuvimos en la Universidad y que seguimos adquiriendo en los diferentes Posgrados, Especializaciones y Cursos, que hacemos para seguir creciendo en nuestra profesión y con la esperanza de que suene por fin nuestro teléfono o entre un e-mail en nuestra casilla dándonos la buena noticia, de que somos requeridos para el puesto que nos postulamos.